29/02/08

1001 Maneras de Combatir el Estrés

En un café Ana pregutaba a Raquel, su mejor amiga:
- ¿Es verdad que tu novio te dejó?
- Es cierto. Me confesó que se enamoró de otra.
- ¿Cómo te sientes? -dijo Ana.
- Ya te podrás imaginar. El era todo para mi. Sin él no puedo vivir . Simplemente, no puedo imaginar mi vida sin él. ¡Siento que mi mundo se derrumba! Estoy tomando tranquilizantes, pero ¡ni con eso! -Raquel contestó desconsolada.
Ana pensó un instante y señaló:
- Amiga, estas cosas son inevitables. ¡Hace una semana mi novio también me dejó!
- ¿Cómo es eso posible? ¡Ustedes parecían tan felices ! ¡Llevaban mucho tiempo juntos! -comentó, sorprendida, Raquel.
Ana suspiró profundamente:
- Es largo de explicar, -dijo- pero su familia nunca aceptó nuestra relación y mi novio nunca tuvo el valor de afrontarlo. ¡Quizás fue lo mejor! Pienso que hubieramos sido infelices en el futuro de seguir así. La vida continua y no necesito un hombre para realizarme como mujer.
- ¿Pero no te sientes mal? ¿Tendrías que sentirte muy mal o incluso peor que yo? ¿Cuál es el secreto de tu fortaleza? - Inquirió Raquel mostrando interés, mientras que, Ana permaneció en silencio...


Ana y Raquel atravesaron por la misma experiencia: Una dolorosa separación. Pero ¿Cuál es la diferencia entre Ana y Raquel? ¿Porqué Raquel siente que su mundo se viene abajo, y Ana, sin embargo, toma el mismo hecho con serenidad? ¿Cuál es el secreto de la fortaleza de Ana?

El gran secreto está en la palabra "Actitud". La actitud de Ana frente la adversidad hizo la gran diferencia. Mientras que, Raquel se decía: "...Sin él no puedo vivir...No puedo imaginar mi vida sin él...Mi mundo se derrumba...", Ana, por su parte, se inoculaba contra el dolor: "...La vida continua...No necesito un hombre para realizarme...". Este es el primer principio que debemos conocer para combatir el estrés: "Son los pensamientos o actitudes negativas las que generan el dolor emocional". Generalmente, creemos que son los problemas o adversidades los causantes de nuestro sufrimiento, pero no es asi. Es nuestra actitud frente a ellos lo que nos causa dolor. Siglos atrás, el filósofo griego Epícteto decía : "Los hombres no se perturban por las cosas sino por la opinión que tienen de éstas".Si nuestra actitud es negativa, irracional o neurótica frente a la adversidad, sentiremos tristeza, miedo, angustia etc. Si en cambio actuamos racionalmente, nos habremos inoculado contra el dolor como Ana.

Existen 1001 maneras de combatir el estrés (actividad física, descanzo, respiración profunda, etc.); sin embargo, el manejo de nuestras actitudes produce un cambio profundo y duradero en nuestras emociones. En el siguiente post seguiremos profundizando el tema con más ejemplos.

Por: Lic. Giovanni R. Benvenuto

26/02/08

Como ser dueño de tus decisiones

tortuga

Un viejo rey mono fue forzado a "jubilarse". Se retiró a vivir solo en una isla. Era su nueva residencia un árbol de higo a orillas de la playa. Todos los días se alimentaba de los frutos del higuero. Los higos verdes que no podía comer los arrojaba al agua. Una tortuga de mar se alimentaba de los frutos verdes que el rey desechaba. Cierto día, la tortuga se acercó al mono para mostrar su agradecimiento por alimentarla. Desde entonces, ambos se hicieron amigos y pasaban largas horas conversando. En una ocasión, la conversación fue tan larga que duro semanas. Mientras tanto, en casa, la señora tortuga esperaba angustiada por la ausencia de su esposo. Alguien le contó que lo habian visto conversando con un viejo mono. Ella montó en colera y decidió terminar esa amistad. Planeó fingir una enfermedad. En efecto, cuando la tortuga regresó vio a su esposa, en cama, flaca y pálida. Unas vecinas le dijeron:
- La unica medicina que sanará a tu esposa es el corazón de un mono.
La tortuga entristeció pues tenia que decidir entre su esposa o su mejor amigo. Se armó de valor y regresó donde el mono. Este al verla le preguntó:
- ¿Porqué has tardado tanto?
La tortuga respondió:
- Es que mi esposa y yo preparamos un almuerzo para ti.
El mono subió a la espalda de la tortuga y emprendieron viaje. Sin embargo, la conciencia traicionó a la tortuga. En medio del mar se detuvo y dijo:
- No puedo seguir adelante. Tengo que decirte la verdad. Mi esposa enfermó y lo único que puede curarla es el corazón de un mono.
El mono se asustó. Advirtió el peligro, pero quizo disimularlo. Luego replicó:
- Me lo hubieras dicho desde el principio y hubiera traido mi corazón. Es costumbre entre los monos dejar el corazón en casa cuando salimos. Mejor regresemos.
Al llegar a casa, el mono trepó lo más alto que pudo y gritó:
- ¡Que tonta que eres! ¿En verdad creíste que había dejado el corazón en casa? Yo, como todos los animales, lo llevo en el pecho. ¡No volveré a confiar en un animal tan traicionero como tú! Y así la tortuga perdió a su mejor amigo.

¿Alguna vez te has visto forzado a tomar una decisión en contra de tu voluntad? Todo el tiempo tomamos decisiones. Unas son importantes; otras no tanto. Sin embargo, del 100% de tus decisiones ¿Cuántas han sido realmente tuyas? ¿Cuántas de ellas no han sido influidas por los demás? Si tu respuesta es "muy pocas". Entonces hay algo que necesitas mejorar en tu autoestima. Cuando cedes el control de tus decisiones o, peor aún, cuando son otros los que deciden por tí, ¡alerta! tienes problemas de autoestima.

La tortuga nos deja una lección de autoestima: Se dejó influir fácilmente y tomó una decisión apresurada. Luego no se sintió satisfecha con su elección. Si no tienes el valor de tomar tus propias decisiones; si siempre solicitas la aprobación de otras personas para decidirte; si con frecuencia estás preguntando a otros ¿Qué debo hacer?; si decides hacer lo que no quieres, nunca te sentirás satisfecho con tus decisiones. De este modo será difícil que seas una persona segura de sí misma. ¿Cual es el remedio? Cada vez que te veas en la situación de decidir, preguntate: ¿Soy el dueño de mis decisiones o deciden otros por mi? ¿Que es lo peor que puede pasar si decido hacer A o B? ¿Me sentiré satisfecho con esta decisión? ¿Esta decisión afecta o favorece mi autoestima? Estas simples preguntas pueden hacer mucho por tu autoestima.

Por: Lic. Giovanni Benvenuto

21/02/08

Como sabotear tu Autoestima


En el año 2001 se pusieron en marcha una serie de investigaciones en contra de ENRON, considerada como una de las más grandes empresas de Energia de EEUU. Posteriormente, la compañía fue acusada de fraude al falsificar los reportes de su situación financiera. Los reportes fueron encargados a Arthur Andersen, la gigante empresa auditora.

Cuando se llevaron a cabo las investigaciones Arthur Andersen fue acusada de obstruir la justicia y desaparecer evidencia. Un empleado de Arthur Andersen, David Duncan, resposable de los reportes que favorecieron a ENRON, fue despedido y llevado a juicio debido a este caso. El Sr. Duncan utilizó, lo que muchos llamaron una "posición defensiva", pues se declaró culpable y ofreció su colaboración en la investigación. Esto le favoreció, pues vio reducido los cargos que pesaban en su contra. Al utilizar esta estrategia, Duncan evitó un mal mayor.

¿Cuantas veces en la vida utilizamos "posiciones defensivas" para evitar males mayores? ¿es una estrategia útil en lo que a nuestras relaciones sociales se refiere? ¿qué le sucede a nuestra autoestima cuando utilizamos dicha estrategia? Al respecto, tenemos que ser claros: Lo que suele funcionar en el terreno legal; sin embargo, no es lo más conveniente cuando se trata de la autoestima.

Hace algunos años conocí a una joven mujer llamada Sara. Era bella en cuanto al aspecto físico, aunque algo subida de peso. Sara se procupaba demasiado por esos "kilitos de más". Cuando en alguna fiesta o discoteca encontraba a sus amigas, asumia una "posición defensiva". Su "posición defensiva" consistía en adelantarse a los comentarios de sus amigas acerca de su sobrepeso. Así, solía decir: "Estoy tan gorda que parezco una vaca", "soy una gorda feliz", "las gorditas somos el alma de la fiesta", etc. Sara decía esto para evitar el mal mayor: Ser el blanco de las críticas o burlas. Todo parecía funcionar. Sara sonreía, pero en el fondo sufría por su condición; en el fondo, no se aceptaba a sí misma. Su comportamiento es lo que yo llamo el perfecto auto-sabotaje de la autoestima.

Este comportamiento de auto-sabotaje no hay que confundirlo con la auto-crítica que resulta una cualidad para alcanzar la superación personal. Sin embargo, las "posiciones defensivas" aplicadas a nuestra autoestima consisten en la auto-degradación, en el rebajarse a sí mismo y nos hacen mucho daño. La peor consecuencia es terminar creyendo lo que decimos de nosotros mismos. Estas creencias se fortalecen con el tiempo y resultan difíciles de cambiar. Un paso necesario para mejorar la autoestima y alcanzar el éxito personal consiste en no utilizar más "posiciones defensivas" como la de Sara.

Por: Lic. Giovanni R. Benvenuto

12/02/08

¡No abras la puerta trasera!


En la antiguedad existió un reino próspero y rico llamado Sadonia. Un reino vecino, poseedor de un ejército numeroso en armas y soldados, decidió invadir Sadonia y apoderarse de sus riquezas. Acamparon frente a la entrada de Sadonia lanzando amenazas, insultos y solicitando la rendición pacífica. Pasaron 14 dias y 14 noches y no había respuesta, pues el rey de Sadonia confiaba en la altura de los muros de su castillo y en la habilidad de sus arqueros. Con el paso de los días, los habitantes de Sadonia estaban cada vez más convencidos de la victoria.

El general del ejército invasor, al ver sus tropas hambrientas y cansadas, hizo un cambio de táctica. Ofreció mil monedas de oro a un sirviente que todas las noches abria la pequeña puerta trasera de Sadonia para sacar los desperdicios. De este modo, la noche del día 15, mientras muchos dormían, un grupo de soldados ingresó por la puerta trasera, atacaron por sorpresa y, finalmente, el reino de Sadonia fue derrotado, saqueado y quemado.

Algo parecido sucede con nuestra autoestima cuando recibimos críticas negativas. Muchas veces somos criticados o incluso insultados, pero si nuestras "defensas psicológicas" son fuertes; si nuestras "murallas" son altas, nuestra autoestima permanecerá intacta. Esto no significa no prestar atención a las críticas -algunas nos ayudan a crecer y madurar. Pero la mayor parte del tiempo, estamos recibiendo críticas sin ninguna base racional. Cuantas veces escuchamos criticas sobre nuestra manera de vestir, nuestra apariencia, nuestros gustos, etc. Estas son críticas negativas que dañan la autoestima.

Peor aún, si como en el reino de Sadonia, abrimos una "puerta trasera" y damos paso a estas críticas; si es que no filtramos estas críticas de modo que aceptemos las constructivas y desechemos las negativas; si es que asumimos como ciertas las críticas negativas; si las aceptamos como verdades universales acerca de nosotros; entonces, como en el reino de Sadonia, de nuestra autoestima no quedará nada.

En un próximo post hablaré de algo más noscivo para nuestra autoestima y de lo cual somos responsables. Es lo que yo llamo "el auto-sabotaje".

Por: Lic. Giovanni R. Benvenuto

10/02/08

Problemas de sobrepeso en niños y adolescentes

El exceso de peso entre los niños y los adolescentes es un problema que se ha venido agudizando en los últimos tiempos y sus efectos son cada vez más el motivo de consulta, no solamente en los consultorios endocrinológicos, sino también en el de los psicólogos.

Las implicaciones del sobrepeso para la vida de relación de nuestros jóvenes son muchas y provocan por lo general una gran dosis de sufrimiento.

A veces con el sobrenombre más o menos cariñoso que se le puede adjudicar en la familia otras con el más tajante rechazo o descalificación de su grupo de pares, lo cierto es que el niño o adolescente que excede su peso normal sufre lesiones en su autoestima y enfrenta dificultades para integrarse socialmente. Por ello, convendría de antemano a estas reflexiones comenzar por desmitificar el estereotipo del “gordito feliz” y prestar más atención a las necesidades de este sector de nuestra población juvenil.

Unos pocos kilos de más no es un indicativo de un problema de obesidad, pero sí puede estar señalando que hay una tendencia en el niño a aumentar de peso y que es necesario regular su dieta o involucrarlo en algo más de actividad física.

El diagnóstico de obesidad, generalmente es hecho por el médico cuando el peso del niño es por lo menos diez por ciento más alto del esperable para su edad o talla corporal. La obesidad comienza a instalarse generalmente entre las edades de 5 a 6 años de edad y en los años de la adolescencia. Algunos estudios han mostrado que un niño que es obeso entre los 10 y los 13 años, tiene un 80 por ciento de probabilidad de ser un adulto obeso.

¿Qué causa la obesidad?.
Las causas de este trastorno pueden ser muy variadas e incluyen la predisposición genética, biológica y los patrones familiares y culturales de alimentación.

Dentro de los factores genéticos se ha descrito que si uno de los padres es obeso, existe un 50 por ciento de probabilidad de que el hijo también lo sea. Este porcentaje aumenta hasta el 80 por ciento si ambos padres sufren de obesidad. Aún cuando ciertos trastornos físicos pueden contarse entre las causas del exagerado aumento de peso, solamente el 1 por ciento de los casos referidos a consulta tienen su origen en un desajuste fisiológico. La gran mayoría son debidos a causas conductuales y malos hábitos alimentarios.


La falta de ejercicio, una tendencia familiar a valorar emocionalmente la alimentación (mensajes como: “Come esto por mamá”, “No desprecies lo que tu madre cocinó con tanto esfuerzo”, “El que come se mantiene sano”, etc.); comer en exceso o picar entre comidas; conflictividad familiar; baja autoestima personal y depresión se encuentran entre las causas más frecuentes de la obesidad.

Problemas psicológicos relacionados al sobrepeso.
Contrariamente a lo que se cree popularmente, ser un “gordito” en la infancia o la adolescencia casi nunca tiene nada de feliz, ni por las causas psicológicas que la originan ni por los efectos sociales que acarrea.

El niño obeso tiene dificultades para la práctica de actividades físicas o competir en actividades deportivas y por lo tanto no es tomado en cuenta a la hora de crear grupos de esa índole o bien es objeto de mofa cuando participa en ellas.

Los calificativos graciosos o agresivos con los que se le pueda atacar actúan directamente sobre la identidad que está desarrollando y se van quedando marcados como elementos de su personalidad. En función de la experiencia emocional que el muchacho viva de tales definiciones así va a ir moldeando sus actitudes y conductas futuras.

El “gordito” en el colegio despierta la creatividad sádica de muchos de sus compañeros, y hasta de algunos maestros, y con mucha frecuencia es motivo de escarnio por parte de ellos, con todo el sufrimiento que esto trae como secuela.

Ante esta situación insatisfactoria, los niños o adolescentes pueden recurrir a mecanismos de defensa que le ayuden a soportar el difícil ambiente social que les toca vivir. Unos pueden aislarse del grupo, retraerse en tareas pasivas y negarse a participar en eventos que requieran destreza física. Otros pueden aprender a burlarse de sí mismos o de los demás y defenderse a través de la agresividad o de la descalificación. Y otros simplemente se vuelven indiferentes o insensibles a las agresiones y se ríen de todo…He aquí “el gordito feliz”.

¿Cómo podemos ayudar a manejar el problema de la obesidad?
• El primer paso es entender que se trata de un problema y no de una condición con la cual se puede vivir saludablemente.
• En segundo lugar, hacer que un médico especialista evalúe el caso y pueda sugerir un tratamiento adecuado, ya sea mediante el control endocrinológico o mediante la prescripción de un apropiado programa dietético.
• Revisar las actitudes y los hábitos familiares de alimentación. Planificar comidas más sanas para todos en la casa y tratar de reducir la ingesta de productos generadores de grasa corporal, controlando las porciones y reduciendo las calorías.
• Tratar de controlar así mismo, lo que el niño ingiere en la escuela o en otros lugares a donde tenga que asistir para sus actividades regulares.
• Planificar programas de mejoramiento físico para aquellos miembros de la familia que así lo requieran y participar en grupo. Es conveniente no hacer de esto una obligación o una imposición sino más bien darle un carácter divertido, de esa manera se aumentará la motivación del niño para tomar parte en ellos.
• Hacer de la alimentación una actividad familiar placentera y evitar las comidas en el cuarto, viendo la televisión o usando la computadora.
• Por último, si se encuentran rasgos de comportamiento o signos de conflictos emocionales que puedan ser causantes o derivados de la condición de sobrepeso, o si los planes de tratamiento en este nivel, generan conductas problemáticas en el niño, es recomendable solicitar una evaluación psicológica para colaborar en el buen resultado del tratamiento.

La lucha contra la obesidad puede ser un tema de toda la vida. Muchas personas vuelven a ganar el peso perdido durante el proceso de adelgazamiento porque una vez que han perdido los kilos establecidos previamente, de nuevo recurren a sus hábitos anteriores de alimentación y al sedentarismo.

Por esto los programas de reducción de peso deben estar planificados tomando en cuenta los aspectos psicológicos y las resistencias que ellos generan.
Los pacientes deben ser animados a continuar en su esfuerzo con alegría, reforzando su autoestima con los elogios adecuados cuando logre una meta y estimulando su participación, sin presiones o amenazas.

El resultado de un proceso de adelgazamiento llevado de buena manera será mucho más efectivo y duradero que la dieta obligada o la imposición de las normas de salud.

Por: César Landaeta H

09/02/08

La Autoestima

La Autoestima es el concepto que tenemos de nuestra valía y se basa en todos los pensamientos, sentimientos, sensaciones y experiencias que sobre nosotros mismos hemos ido recogiendo durante nuestra vida; creemos que somos listos o tontos, nos gustamos o no. Los millares de impresiones, evaluaciones y experiencias así reunidos se conjuntan en un sentimiento positivo hacia nosotros mismos o, por el contrario, en un incómodo sentimiento de no ser lo que esperábamos.

¿Porqué es tan importante?
El autoconcepto y la autoestima juegan un importante papel en la vida de las personas. Los éxitos y los fracasos, la satisfaccián de uno mismo, el bienestar psíquico y el conjunto de relaciones sociales llevan su sello. Tener un autoconcepto y una autoestima positivos es de la mayor importancia para la vida personal, profesional y social. El autoconcepto favorece el sentido de la propia identidad, constituye un marco de referencia desde el que interpretar la realidad externa y las propias experiencias, influye en el rendimiento, condiciona las expectativas y la motivación y contribuye a la salud y al equilibrio psiquicos.

¿Cómo pensar de forma positiva sobre ud. mismo/a?
Haga lo posible por ser su mejor amigo. Esto significa darse a sí mismo/a:
  1. Aceptación: Identifique y acepte sus cualidades y defectos.
  2. Ayuda: Planee objetivos realistas.
  3. Tiempo: Saque tiempo regularmente para estar solo/a con sus pensamientos y sentimientos. Aprenda a didfrutar de su propia compañía.
  4. Credibilidad: Preste atención a sus pensamientos y sentimientos. Haga aquello que le hace sentir feliz y satisfecho/a.
  5. Animos: Tome una actitud "puedo hacerlo".
  6. Respeto: No trate de ser alguien más. Este orgulloso de ser quien es.
  7. Aprecio: Prémiese por sus logros, los pequeños y los grandes. Recuerde que sus experiencias son únicamente suyas. Disfrútelas!
  8. Amor: Aprenda a querer a la persona tan única que es Ud. Acepte sus úxitos y fallos.
¿Cómo se desarrolla la autoestima?
El concepto del Yo y de la autoestima se desarrollan gradualmente durante toda la vida, empezando en la infancia y pasando por diversas etapas de progresiva complejidad. Cada etapa aporta impresiones, sentimientos e incluso, complicados razonamientos sobre el Yo. El resultado es un sentimiento generalizado de valía o de incapacidad.

En general, las experiencias positivas y relaciones plenas ayudan a aumentar la autoestima. Las experiencias negativas y las relaciones problemáticas hacen que disminuya la autoestima.

La importancia de una autoestima elevada
Sentirse bien con uno mismo facilita:
  • Enriquecer su vida: Tener gente feliz a su alrededor es una cosa apreciada. Siendo feliz podrá encontrar más amigos. Sintiendose mejor consigo mismo y siendo más abierto, establecerá relaciones más estrechas.
  • Aceptar los retos: Cuando ud. tiene una autoestima alta no tendrá miedo de desarrollar sus habilidades. Querrá arriesgarse y probar cosas nuevas. Si no prueba, no podrá madurar.
Algunos efectos comunes de una baja autoestima
  • Falta de confianza en sí mismo.
  • Bajo rendimiento.
  • Visión distorsionada de uno mismo y de los demás.
  • Una vida personal infeliz.
Con una autoestima elevada Ud. podrá
  • Ser la persona que quiere ser.
  • Disfrutar más de los demás.
  • Ofrecer más de sí mismo al mundo.
  • Mantener la confianza en sí mismo.
  • Permanecer tolerante.
Preguntas y respuestas
  • ¿ Es fácil cambiar la autoestima ? No. Porque significa darse un vistazo profundo a uno mismo, y entonces cambiar las cosas que no le gustan. Esto lleva su tiempo, pero los resultados valen el esfuerzo. Si Ud. lo ha intentado pero no ha hecho ningún progreso, considere la posibilidad de pedir ayuda a un consejero.
  • ¿ Garantiza la autoestima elevada el éxito ? No. Pero garantiza el que Ud. se sentirá bien consigo mismo y con los demás. No importa lo que pase.
  • ¿ Puedo ayudar a otros a sentirse mejor consigo mismos ? Sí. Haga que sus actitudes positivas lleguen a los demás ofreciéndoles coraje y animándoles. Ayúdeles a abrirse. No los infravalore. Sea paciente con sus fallos y debilidades (todo el mundo las tiene).
  • ¿ La autoestima elevada significa egoísmo ? No, no es egoísmo o esnobismo. Estos son sentimientos falsos de inseguridad y baja autoestima. Tener una autoestima alta es apreciar su individualidad de manera que pueda responder a los demás de una manera positiva y productiva.

  • Asi es que...
Piense positivamente sobre Ud. mismo/a
  • Tenga aprecio a su individualidad.
  • Ayúdese a desarrollar su talento y sus habilidades.
  • Dese ánimos cada vez que los necesite.
  • Crea en su propios juicios.
  • Quiérase a sí mismo.
Ud. puede incrementar su autoestima. Vale la pena el esfuerzo.

Por: Lic. Gloria Marsellach



05/02/08

La seducción


(psicologiacientifica.com).- Podemos considerar la seducción como un conjunto de expresiones y manifestaciones, aspectos psicofísicos y comportamentales, que emanan de la forma de ser de la personas (nadie da lo que no tiene), con el fin de conseguir una interacción con los otros. Todas las personas pueden ser seductoras, deseamos gustar a los demás, ser queridas y reconocidas, ser valoradas, como padre o madre, como profesional, como amiga o amigo.

Para seducir empleamos el arte de sugerir, mostrar o insinuar, para ello utilizamos miradas, palabras que acarician, silencios persuasivos, gestos y contactos oculares, etc.

Como vemos la seducción tiene un carácter universal, seducir está inscrito en la naturaleza humana y sus señales son instintivas, además de poder moldearlas y modelarlas a través del aprendizaje. El proceso de la seducción es una forma de llamar la atención, una disposición que activa la conducta y promueve actitudes para conectarse con el otro desde uno mismo a través de la comunicación verbal y no verbal.

Seducción y autoestima
La autoestima está en directa relación con el proceso de la seducción y los aspectos implicados en el mismo. Si tenemos una buena autoestima nos consideraremos capaces de actuar ante cualquier situación, ya que la confianza en nosotros mismos nos permitirá ser resistentes a las críticas, al rechazo o al fracaso.

Por ello, en el proceso de la seducción, el miedo a lo que piensen o a como reaccionen los otros ante nuestro comportamiento seductor, pierde cierta importancia.

La persona con alta autoestima atribuye los fracasos o los rechazos en la seducción a varias causas externas y los logros a causas más internas, obedeciendo a la sólida confianza en uno mismo.

Una percepción positiva de uno mismo permitirá valorar nuestras cualidades, así como conocer y aceptar nuestros límites, conociendo hasta dónde podemos llegar y cómo actuar en la seducción. Todo ello nos movilizará, en la confianza y la seguridad, hacia el camino de la seducción, buscando la compenetración, la reciprocidad de perspectivas respecto al otro, la comprensión entre el yo y el tú.

Algunas personas se sienten confusas en su vida, en sus deseos, en su identidad, están excesivamente preocupadas por gustar y agradar a los demás, por cumplir sus expectativas, y pierden el contacto con ellas mismas, con su yo. Estas personas pueden ejercer la seducción para encubrir necesidades afectivas. La necesidad de ser amadas o aceptadas les llevará a seducir esperando el reconocimiento del otro, no necesariamente seducirán mostrando su realidad de necesidad afectiva, de reconocimiento y aceptación, sino que probablemente se presentarán como autosuficientes. En estos casos podríamos decir que la persona tendrá una débil autoestima, ya que necesita la aceptación, el reconocimiento y la afectividad del otro para valorarse y desarrollar un buen concepto de sí misma, que generalmente se resquebraja a lo largo del proceso vital

La intencionalidad de la seducción
La seducción supone la intencionalidad de generar interés por lo implícito, una forma de comportarse para conseguir una respuesta de los otros, de recoger en lo imaginario lo que deseo en la realidad influenciando con habilidad en otra persona con algún propósito.

El proceso de la seducción implica una serie de comportamientos que configuran una estrategia de intencionalidad, un conjunto de interacciones interpersonales con una intencionalidad implícita. Se ofrecen procedimientos sutiles para manifestar disponibilidad en el ámbito de la vida en que se de la seducción.

Por ello intentamos distinguir diferentes componentes de la seducción:

- Dirección: la seducción se dirige hacia una meta, conforma un objetivo hacia el que dirigimos nuestro comportamiento y nuestra conducta.

- Sentido: se dan ciertos comportamientos implicados que nos llevan a seducir o a no seducir.

- Secuencia: se da un proceso entre lo que deseamos, nuestra intencionalidad y los comportamientos que llevamos a cabo en la seducción.

- Motivación: la necesidad o el impulso que nos lleva seducir en busca de nuestro objetivo.

En la seducción queda implícito el deseo de gustar al otro, mostrando nuestro mejor perfil, mostrando nuestro yo, lo que supone la seducción autentica y genuina, en la que nuestro comportamiento antes y tras conseguir el objetivo, tras llevar a cabo nuestra intencionalidad, será el mismo y corresponde con nuestra personalidad, nuestro carácter y nuestro ser; pero puede darse también la seducción con intencionalidad manipuladora., en la que nuestro yo imaginario es el que intenta justificarse y gustarse. Este tipo de seducción supone la expresión de perfiles diferentes de uno mismo con el objetivo de seducir, cambiando, posteriormente, las actitudes.

La persona que utiliza una seducción manipuladora no se mostrará con su propio yo, sino que simulará o utilizará registros que no pertenecen a su verdadera naturaleza. Utilizará gestos, palabras… que harán prever a la persona seducida una situación futura que, posteriormente, no se dará ya que el que utiliza la seducción manipuladora, tras conseguir lo que espera y desea cambiará su comportamiento y su actitud seductora, y todo ello supone la ruptura de las expectativas formuladas por la persona seducida. Deberíamos destacar que se trata de un tipo de seducción basada en el engaño y en la búsqueda de satisfacción de las necesidades e intereses del propio yo.

Fenómenos cognitivos implicados en la seducción
En el proceso de la seducción están implicados diferentes fenómenos cognitivos como son nuestros valores, percepciones, atribuciones y expectativas.

Con ello nuestra interpretación juega un papel muy importante, ya que a través de la misma, la seducción será entendida y codificada de diferente forma, lo que puede desencadenar en percepciones o atribuciones erróneas. La interpretación es llevada a cabo tanto por la persona que seduce, en tanto en cuanto antes de iniciar la fase de seducción, la persona comienza a descifrar y procesar la información que percibe de la persona a la que quiere seducir, y según el análisis hecho comenzará o no el proceso de seducción; y por la persona seducida, ya que ésta también interpretará la realidad, la comunicación verbal y no verbal, implicada en la seducción. Así, la interpretación distorsionada del proceso conllevará un comportamiento de acuerdo a la percepción de la misma.

Los usos y significados que cada persona da a la seducción son bien distintos, siendo de gran importancia o influencia los aspectos biográficos de la misma. Actúa nuestra experiencia pasada, las vivencias anteriores son clasificadas y acumuladas en nuestra memoria, es decir, alegrías, logros, fracasos, etc., resultado de procesos de seducción pasados, lo que condicionará nuestras expectativas futuras. Esto es, se ven implicados los tres haces de temporalidad (pasado, presente y futuro) en la medida en que el pasado marca nuestra interpretación y nuestra forma de seducir en el presente y nuestras expectativas respecto a la misma en el futuro.

La ejecución voluntaria y planificada de la seducción requiere de percepción, recepción e interpretación de la información que tenemos del otro, respecto a su personalidad, sus valores, para posteriormente iniciar el contacto o el acto de comunicación que implica el proceso de seducción. Este proceso se pone en marcha para producir un cambio afectivo en el otro, en el que están implícitos todos los recursos físicos, psíquicos y emocionales de la persona, y a través de los cuales se movilizan sentimientos, pensamientos, emociones, motivaciones y deseos.

La comunicación no verbal en la seducción
La mayoría de las veces el comportamiento seductor pasa desapercibido por la persona que lo realiza. En gran medida se emplea el comportamiento no verbal, siendo éste una conducta a la que no prestamos demasiada atención al llevarla a cabo o al percibirla del otro, y siendo a la vez la comunicación de mayor importancia. En torno a la comunicación no verbal podemos señalar diferentes respuestas producidas en el cuerpo en el proceso de la seducción como el brillo en la mirada, la dilatación de la pupila, la piel coloreada, el enderezamiento del cuerpo, incluso puede cambiar el olor corporal y la textura del pelo. Todos estos gestos y signos suelen producirse inconscientemente.

Es preciso señalar que existen diferencias según el genero, es decir, una mujer probablemente se atusará el cabello, cruzará las piernas, enseñará las palmas de las manos o ladeará la cabeza al intentar seducir, mientras que el hombre mostrará su masculinidad poniéndose erguido, con agresividad en sus gestos y dureza en sus ademanes.

La comunicación ocular es uno de los principales signos en la seducción. Al igual que existen diferentes formas de seducir, también se pueden utilizar distintos contactos oculares. Así existen personas que adoptarán una mirada fija y sostenida para seducir a otra persona, o por el contrario una mirada baja y con actitud tímida. También la dirección de la mirada es signo de seducción, pudiéndose dirigir a los ojos, de arriba abajo del cuerpo, a una parte en concreto del cuerpo…

El tacto, el gusto y el olfato también están implícitos en la seducción, así como los movimientos corporales, por ello es importante aprender a interpretar la comunicación implicada en el proceso de seducción, en donde el aprendizaje de la comunicación no verbal tal vez sea el más importante.

En la medida en que vayamos logrando descifrar nuestro propio comportamiento, iremos conociendo intenciones, motivos y deseos.

Conclusión
Consideramos que la seducción implica la manifestación de nuestra intimidad ya que representa un conjunto de manifestaciones y expresiones del yo, una serie de actos expresivos, comunicativos y relacionales, cuya intencionalidad es interactuar con los otros. Se trata, pues, de una comunicación auto reveladora en la que se exteriorizan aspectos de uno mismo, como son: pensamientos, sentimientos, emociones y deseos, poniendo en evidencia del otro la disposición activa de los mismos. Por ello el proceso de seducción puede darse en cualquier ámbito de la vida, entre los miembros de una pareja, entre terapeuta y paciente, entre docente y alumno, en reuniones sociales, etc., sin que su manifestación conlleve, obligatoriamente, una connotación sexual.

A la hora de seducir es necesario conocerse uno mismo, con las aptitudes y limitaciones de nuestro propio yo, reflexionando sobre la propia seducción, sin frenarla, sino encauzándola como un proceso más del hecho de ser persona.

Por: Lic. Miriam del Campo Yecora

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