23/01/08

A veces amar demasiado se convierte en una enfermedad...

Una relación es adictiva cuando nos produce daño, perjudica nuestra salud física y emocional y, sin embargo, no podemos liberarnos de ella.

Así como el adicto a una sustancia, necesita y tolera cada vez más cantidad de sustancia tóxica para poder funcionar, las personas "adictas al amor" soportan increíbles cantidades de sufrimiento en las relaciones que establecen.

Comienza a confundirse al amor con algo que podría categorizarse como "obsesión". Puede estar dirigida a alguien en particular, a una serie de hombres o mujeres, o a la búsqueda de una pareja (en caso de estar fuera de una relación).

Estas personas se sienten atraídas hacia individuos inadecuados para formar una pareja "sana"; por ejemplo elegirán (porque se trata de una elección) a seres incapaces de comprometerse afectivamente. Es decir, sujetos que por un motivo u otro son emocionalmente inaccesibles. Estas personas interpretarán todos estos rasgos como señales de que ese sujeto está necesitado e intentará ayudarlo, salvarlo, curarlo o cambiarlo con el poder de su amor.

En esto radica el punto de partida y la posterior dinámica insana de la relación. Dinámica que se caracteriza por la dependencia mutua (adicción).

Hay en estas relaciones dramatismo, caos, excitación, sufrimiento, algunas veces un alto voltaje de erotismo y sexualidad.

Las peculiaridades de las personas co-dependientes son:
* Realizan todo tipo de sacrificios personales, postergándose a sí mismos y a sus propios intereses vitales con tal de "ayudar" al individuo del cual depende.
* Cuanto más problemática, difícil e imposible sea el lazo con una persona, mayor es la atracción que sienten hacia ella.
* Destacan lo bueno y ocultan lo malo de la relación, frente a sí mismos y frente al mundo.
* Si el vínculo no funciona se echan la culpa a sí mismos por el fracaso; piensan que son ellos lo que fallan y que tienen que esforzarse más.
* Tienen pánico al abandono y por ese motivo están dispuestos a hacer cualquier cosa para evitar que la relación se disuelva.

En muchísimos casos la seducción y la sexualidad son los factores puestos en juego en la dinámica de la relación.

Hay en los encuentros sexuales (sobre todo al comienzo) mucha "magia", romanticismo, erotismo y sensualidad. El esfuerzo por complacer se centra fundamentalmente en el área sexual.

Aquí la persona supone que mediante la sexualidad salvará, curará o cambiará al individuo con el que ha establecido una relación adictiva.

Vale decir que puede haber "buena" sexualidad en malas relaciones.

En realidad, todos estos intentos por retener y/o cambiar al otro se vinculan con el manejo y el control. Por este motivo, la respuesta que suelen obtener de ellos es el desprecio, el mal trato, la depresión o un mayor alejamiento emocional (seguir juntos pero distantes).
Lo cual lleva a estas personas a reforzar sus intentos dando más "amor": aumenta la concentración en la conducta del partenaire, dependen cada además de él en lo afectivo. Van abandonando sus intereses personales, sienten furia e impotencia inexplicables hacia ellos; pueden aparecer síntomas físicos y psíquicos relacionados con el stress.

Observemos cómo se refuerza el círculo adictivo.

Por otra parte, llegando a un punto avanzado de la adicción, si una de las personas de la pareja trata de distanciarse, o de interrumpir la relación, se produce el "síndrome de abstinencia" (igual que a cualquier adicto a quien se le suspende el uso de una droga) un estado físico y mental del profundo dolor; sensación de vacío, insomnio, llanto, angustia, autorreproches, miedo, etc.
La raíz de esta obsesión no es el amor sino el miedo. Miedo a estar solo, al abandono, a no ser digno, a ser ignorado.

En todo este proceso se da un deterioro del autoestima, la dependencia es cada vez mayor y más perjudicial.

¿Cuáles son las raíces del problema?
Existen tantas respuestas posibles como personas adictas. Ahora bien, según estadísticas e investigaciones realizadas las personas adictas al amor pertenecen a familias disfuncionales. Familias que no satisfacen sus necesidades afectivas básicas. Es decir, familias donde hay muchos secretos, roles rígidos, no hay libertad para expresar deseos o sentimientos, entre otros rasgos.

Las personas adictas han aprendido desde su infancia, a negar sus propios sentimientos: a "lucir" bien aunque estén sufriendo, a "ayudar" a otros aunque estén vacías y carenciadas, a "seducir" aunque por dentro estén llenas de miedo (algunas personas son sumamente exitosas en su vida profesional y sin embargo son adictas emocionalmente).

Es importante comprender que lo descrito con anterioridad es una enfermedad progresiva y que responde bien cuando se la trata con un profesional adecuado.

El trabajo legítimo radica en uno mismo. No necesariamente deberán separarse de su pareja, pero necesitan redirigir las energías hacia su recuperación.

La recuperación no será de inmediato, es un proceso que se va conquistando día a día. Existen distintas alternativas de tratamiento: terapia individual, terapia de pareja, o terapia de grupo.

Mal de amores

Algunas personas "aman demasiado", a veces a tal punto que dan todo quedándose con una amarga sensación de vacío.

El partenaire vendría a llenar ese agujero que tales personas sienten, pasando a ser imprescindibles. Con la presencia de ellos desaparecería la sensación de vacío, reemplazándose por una ilusión de completud.

En estas parejas suele pasar que se borran las diferencias entre ambos, mimetizándose, comenzando a establecerse un vínculo donde cada uno tendría que colmar todas las necesidades y deseos del otro.

El riego es que el otro se vuelva tan importante que no se pueda "vivir sin él o ella", o mejor dicho, que su ausencia (aunque sea temporaria) produzca mucha angustia y sensación de abandono. Es común ver que en estas relaciones hay cierta dependencia precisando implementar distintas maneras para disimular la distancia, por ejemplo: llamarse varias veces al día, hacerse regalos (cartas, caramelos, detalles), hacer las mismas actividades, ¿compartir todo? o ¿imposibilidad de despegarse?

Esto que pareciera normal en una primera etapa del enamoramiento, puede volverse un problema en otros momentos de la relación.

Pues con frecuencia aparecen los controles, las demandas excesivas de atención, los celos desmesurados, se cierra el círculo de amigos porque "como se aman deben" estar siempre juntos... Cada vez el vínculo se hace más simbiótico y la menor señal de autonomía se vivencia como una herida profunda y/o como un acto de desamor. Con el tiempo uno de los dos se convierte en el dador y el otro en el receptor; la pareja se torna dispareja. En consecuencia, ambos se pierden la posibilidad de pedir, de extrañarse, se ser distintos, de ser uno mismo y de estar uno con el otro pero de verdad.

Me refiero a esto de "quisiera o me gustaría ir al cine contigo", "tengo ganas de llamarte" y no "es obvio que al cine vamos juntos", "es rutina que a tal hora nos llamemos por teléfono". La mayoría de las veces estas órdenes no son verbalizadas pero implícitamente están, por eso que mencioné antes, si a uno de los dos se le ocurre ir solo al cine con amigos se interpreta como que algo anda mal en la pareja, dado lugar a las peleas, confusiones y demás menesteres.

En estas relaciones se pierde esto de ser dos individualidades compartiendo un mismo rumbo, se confunden, se fusionan y actúan como si fueran uno solo.

14/01/08

Los que aman demasiado: ¿Eres adicto a tu pareja?

(enplenitud.com)
"!No te engañes! No esperes que el otro cambie. Mientras tu esperas que cambie, tu pareja está esperando lo mismo de ti"

En general cuando se habla de adicciones, se lo asocia a la dependencia de algún vicio, como las drogas, el alcohol, el cigarrillo, etc.

Pero es común y está socialmente aceptado, ser adicto a una pareja o relación. Los síntomas son fáciles de reconocer, porque las personas se enferman física y psíquicamente si son abandonados por su pareja.

Pero también, a pesar de que continúen esa relación, aparentemente estable, sufren. Porque el problema que tiene un adicto es que piensa y siente que puede morirse, si no tiene alguien a quien amar.

¿Eres adicto/a tu pareja?

Aquí transcribiremos algunas preguntas para tu autoevaluación:

- ¿Sientes temor de afrontar problemas cotidianos sin ayuda externa?
- ¿Aceptas tener emociones y pensamientos negativos?
- ¿Permites que tu pareja cumpla sus deseos, sin estar de acuerdo?
- ¿Piensas qué el otro va cambiar, o que puedes modificarle los aspectos de la personalidad, que tanto te incomoda?
- ¿Reprimes, cada día, algo para tu satisfacción personal, y permites que el otro lo realice?
- ¿Eres siempre el que actúa para salvar la pareja de situaciones conflictivas, mientras el otro no actúa o no se preocupa?
- ¿Sientes que tú eres quien desea mantener la pareja y el otro puede prescindir de ti?
- ¿Te rodeas de personas inestables que nunca fomentan tu autoestima?
- ¿Sientes miedo que te abandonen en cada relación que comienzas?
- ¿Cuándo terminas una relación, comienzas en muy poco tiempo, otra?
- ¿Temes a estar solo/a por mucho tiempo?
- ¿Sospechas que posiblemente tu pareja te engaña, pero no te animas a afrontarlo?

Si la mayoría de tus respuestas son positivas debes comenzar a reflexionar sobre este momento de tu relación afectiva.

Porque simplemente puede ser una etapa que experimentas ahora, o puede ser el modelo de vínculo que siempre has mantenido.

La esencia de toda dependencia

La experiencia que siente un adicto al amor es la misma que tiene cualquier otra persona dependiente. Tiene la sensación permanentemente, que pierde el control sobre su conducta externa, lo lleva a pensar que no puede manejar su vida, especialmente si esa persona que eligió como estímulo, la ha abandonado o simplemente no se encuentra, en el momento presente.

Entonces el adicto siente que realmente, puede morirse de amor. El adicto a las personas, no tiene control consciente del impulso que lo lleva a abandonar su poca autoestima y renunciar a su amor propio, en pos de la relación deseada. De la misma forma que un alcohólico, no tiene idea en que momento comenzó a beber

. ¿Cuáles son las consecuencias? La preocupación emocional de un adicto al amor es tan inmensa que ocupa toda la energía vital que posee.

Aunque mantenga la relación amada de cualquier manera, tarde o temprano, aparecen estos efectos en su vida cotidiana, que a su vez como un circulo vicioso, le provoca más dependencia hacia el otro:

*Pueden llegar a perder relaciones realmente positivas
*Aparecen grandes dificultades en el trabajo,
*Problemas económicos.
*Pérdida de interés sexual.
*Enfermedades de origen desconocido.
*Inestabilidad en su conducta, no puede comprometerse a cumplir algún objetivo.
*Falta de amor propio y un sentimiento de angustia y depresión, si no tienen el objeto amado o deseado.

La pregunta es: ¿puede una persona ser adicto toda la vida al amor o al sexo?

13/01/08

Sufrir por amar

(tnrelaciones.com)
Amar para algunas mujeres significa sufrir. Viven "atrapadas" en relaciones que afectan su bienestar emocional, al sentirse atraídas por hombres inaccesibles y problemáticos

¿Alguna vez te has preguntado por qué te enamoras de quien no debes?,
¿alguna vez te ha ocurrido que no entiendes cómo te interesas por personas que sabes que no te convienen y que pueden hacerte daño? Las mujeres que se sienten atraídas por hombres problemáticos, distantes, inaccesibles, suelen terminar amando al hombre equivocado y sufriendo por amor.

¿Por qué tantas mujeres se obsesionan con hombres adictos al trabajo, al alcohol, a otras mujeres, a la televisión, a un deporte, a las drogas?, ¿por qué se sienten atraídas por hombres inmaduros, incapaces de satisfacer sus necesidades emocionales?, ¿por qué les cuesta tanto poner fin a una relación problemática?

"A pesar de todo el dolor y la insatisfacción que acarrea, amar demasiado es una experiencia común para muchas mujeres que casi creemos que es así como deben ser las relaciones de pareja", explica la terapeuta estadounidense Robin Norwood, autora del libro Las mujeres que aman demasiado (2002).

Si sufro por ti, ¿me quieres?

Las mujeres de alcohólicos, de adictos a otras drogas o de personas con desequilibrios mentales, son seres que la vida preparó para escapar del "amor".

Ellas se enredan en situaciones de pareja donde el amor es un fin a conquistar. Sueñan con salvar al hombre que "aman", y piensan que si él cambiara obtendrían, como recompensa, su amor. Justifican la ira, la depresión, la crueldad, la indiferencia, la deshonestidad o la adicción de sus parejas. Creen que es posible el cambio y que de ellas depende.

Sus historias personales pueden ser de una variedad infinita, pero todas tienen en común la necesidad de sentirse superiores y de sufrir.

Claro está que nadie se convierte en una mujer así por casualidad. Los porqué quedan atrás, en carencias de la infancia que las llevaron a un concepto equivocado del amor.

Desgraciadamente para nuestra sociedad, sufrir por amor es romántico, no hay un gran amor sin un gran dolor por parte de alguno de los protagonistas. Así, la sociedad refuerza las situaciones de mujeres que sufren por amor, vomitando heroínas de melodramas (en seriales televisivos, en películas y en la novela rosa), que siempre viven un gran amor por el cual el precio a
pagar es el sufrimiento.

Existe un mercado saturado de historias de amores difíciles, imposibles, conflictivos, y ello no ayuda a la mujer que se siente atrapada en una relación no gratificante, porque no le permite ver todo lo negativo o enfermo que hay en su propia actitud que las lleva a no poder desprenderse de lo que las está destruyendo.

Estas mujeres, que viven en un palacio o en una chabola, en un país del sur o en uno del norte, que venden en un puesto callejero o son reconocidas profesionales, están tan enfermas como sus parejas y de igual manera necesitan ayuda.

Las mujeres que "aman demasiado" son aquellas que se sienten atraídas por hombres problemáticos, distantes, inaccesibles.

Mujeres que luego quedan enganchadas a situaciones conflictivas por haber formado pareja con un hombre inadecuado.

Algunas veces sus historias saltan a la prensa, generalmente por malos tratos, pues ellas raramente ponen fin al drama en el que se encuentran prisioneras. Suelen inspirar admiración o lástima en su entorno. Son responsables y emprendedoras, pero con poco amor propio. Aguantan lo indecible y, sin embargo, disculpan a sus parejas.

Sueñan con lo que podría ser y así "quedan pegadas" a lo que no funciona, ni las hace felices. Rechazan a los hombres "agradables" porque les resultan aburridos, insípidos, en cambio les es fácil sentirse atrapadas por el hombre distante. Éste funciona como una droga para ellas y llegan a obsesionarse tanto, por él, que descuidan sus propios intereses: familia, amigos, trabajo, aficiones.

Viven en una continua ansiedad, donde el pan de cada día es el esfuerzo por entender, cambiar o lograr la atención del hombre "elegido". Gastan sus energías, agotan el llanto y llegan a la desesperación: para ellas estar enamoradas es sufrir.

ES UNA MÁS...

Si después de todo lo dicho aún le quedan dudas de si usted se encuentra entre este tipo de mujeres, puede hacerse las siguientes preguntas: ¿Para usted estar enamorada significa sufrir?, ¿La mayoría de sus conversaciones con amigas o compañeros de trabajo son acerca de él?.

¿Disculpa su mal humor, su mal carácter su indiferencia o sus desaires? ¿Subraya en los libros todos los pasajes que le ayudarían? ¿Soporta conductas que no le agradan pensando que si usted fuera lo suficientemente atractiva, él cambiaría?.

Si su contestación ha sido afirmativa, plantéese que su relación de pareja perjudica su bienestar emocional y que debe buscar ayuda para superar la situación

El estrés, un enemigo que podemos vencer

(enplenitud.com)
Las mejores formas de combatirlo comienzan por calmarse emocionalmente y comenzar a tratar las zonas mas afectadas, que en general son cuello y espalda.

Técnicas sencillas para relajarse y descontracturarse

- Una forma de ejercitar esta cura es poniéndose cómoda y respirar profunda, suave, lenta y tranquilamente durante 10 segundos.

Masajearse la nuca con la punta de los dedos, apoyando las yemas contra la base y apretando. luego hacer movimientos circulares ascendentes con las manos opuestas, durante un periodo prudencial que usted mismo puede determinar.

- Para la espalda, la mejor forma de descontracturarse es acostándose boca abajo y aflojando brazos sobre una superficie preferentemente dura.

Otra persona debe masajear con los dedos de las manos, toda su espalda, presionando alternadamente y apoyando las palmas sobre la base de la espalda y subiendo con presión hacia la nuca.

- Acostado boca arriba, con las rodillas y los pies juntos, levante el brazo derecho por encima de la cabeza, con la palma de la mano hacia arriba.

El otro brazo déjelo estirado a lo largo del cuerpo con la palma hacia abajo. Mantenga esta posición durante 10 segundos.
Repita este ejercicio 4 veces. Después haga lo mismo con el brazo izquierdo.

Alimentarse bien

Otro factor estresante es la mala alimentación. Es imprescindible entonces cuidar este aspecto no solo en la prevención, sino también en la cura. Es mas fácil luchar contra el estrés, con una buena base alimenticia y las fuerzas necesarias para hacer los esfuerzos requeridos.

Para las personas con poco apetito durante la mañana (el desayuno es la comida más importante), se recomienda tomar jugo de naranja exprimido, que levanta el ánimo, "abre el estomago", aporta vitamina C pura para el sistema inmunológico, y aumenta el nivel de azúcar en la sangre.

Y otra bebida beneficiosa es el agua... sí, simplemente el agua. Evita la deshidratación que impacta directamente en el estado de ánimo y sobre las energías reservadas para todo lo cotidiano.

El mejor amigo del estrés es el desgano y la falta de energía, combatirlo depende de nosotros mismos, y estar concientes es el comienzo de toda lucha.

Como eliminar pensamientos negativos

(enplenitud.com)
Muchas escuelas filosóficas o sistemas de autoayuda advierten sobre los beneficios de mantener pensamientos luminosos y aconsejan observar los pensamientos regulándolos evitando en lo posible el ingreso de pensamientos negativos.

Enseñan posturas, oraciones, modos de respirar, rutinas y variadas técnicas con el propósito de generar un espíritu optimista o simplemente de ahuyentar aquellos pensamientos negativos principalmente los versados en la queja, culpa al exterior, el miedo, la desesperanza, la pérdida de la fe, el (auto)-reproche, la (auto)crítica, el odio, la desconfianza, etc.

Las técnicas para planificar la vida, para organizar el tiempo, como las estrategias de decisión, no están al margen de este esquema.

Cada una a su modo intenta explicar que uno debe buscar pensamientos de luz, esforzarse por evitar detenerse en pensamientos negativos o estímulos del exterior que resulten desestabilizantes.

La recomendación no puede guardar mejores intenciones. Sin embargo, las personas no lo logran, si lo hacen no pueden sostener este hábito por mucho tiempo.

Así es que muchos se torturan, se exigen, se sienten fracasar, se perciben a sí mismos de alguna manera inferiores, y abandonan con tristeza o cinismo abrumados fundamentalmente al descubrir la increíble capacidad de la mente de engancharse con material negativo y comenzar a gatillar con ello.

Cambiar los pensamientos negativos

La experiencia confirma que con solo proponerse cancelar pensamientos negativos y mantener pensamientos positivos no alcanza, no es algo sencillo de lograr y sostener sin volverse loco o deprimirse ante tanto esfuerzo.

Regular la mente o batallar con ella no es el camino, el camino es saber operar sobre ella de un modo inteligente: ni necio ni omnipotente.

La inteligencia está más cercana a la humildad, como decía Jung: La naturaleza es aristocrática: siempre se impone y se va enseñoreando por sobre las pretensiones humanas.

Un modo inteligente es aquél que habiéndose informado sobre los procesos mentales humanos, los respeta y aprovecha su dinámica para generar beneficios. No batalla contra ellos.

Trabajar en la mente de un modo productivo es justamente utilizar este proceso natural de la mente humana pero de un modo que resulte productivo y genere ese estado emocional óptimo que permite responder a la vida del modo como queremos.

La manera en que usted piensa refleja la marea energética en la cual usted está plantado hoy y por ende, se traduce en los pensamientos negativos y sentimientos adversos que lo embargan.

Es el magnetismo de esa marea emocional donde usted se encuentra lo que los atrae.

Por ese motivo, sus esfuerzos por controlarlos, hacerlos a un lado, anestesiarlos, dormirlos, postergarlos, negarlos y reemplazarlos serán cada vez más intensos y menos productivos. Sus visiones estarán igualmente limitadas.

En la medida en que usted permanezca en esos mares de aguas turbias, el resultado será el mismo, el recorrido mental será siempre parecido, limitado, obtendrá los mismos escenarios mentales que producirán esos climas emocionales cargados que ya conoce.

La buena noticia es que estos problemas pueden revertirse del mismo modo sencillo y hasta imperceptible como pueden iniciarse porque los mismos procesos mentales son válidos para los estados positivos también: ellos también atraerán una multiplicidad de ideas, circunstancias, personas, asuntos, objetos de energía equivalente, es decir, atraerán beneficios en el exterior y un incremento del bienestar.

Los hombres que enfrentan una separación

(enplenitud.com)
Luego de una separación, los hombres suelen pasar por mayores dificultades que las mujeres. Muchas veces, ni siquiera pueden darse cuenta de lo que están sintiendo ni de lo que piensan de su nueva situación. Pueden pasar meses antes de que puedan darse cuenta de lo que está sucediendo y muchas veces, para este punto, ya han llegado a un estado de depresión difícil de superar.

Por lo general son los amigos o parientes quienes primero se dan cuenta. Sus manos están todo el tiempo transpiradas, la garganta se le seca, se queda sin aliento con facilidad y siente unas ganas aparentemente inexplicables de llorar.

La negación hace que la persona siga con las rutinas de su vida mientras desciende por una espiral de sentimientos reprimidos y negados. Cuando los familiares tratan de ayudar, muchas veces son rechazadas. Esto es parte de la negación sumado a la dificultad de aceptar ayuda luego de que, durante años, se ha querido ganar más y más independencia de la familia.

Entonces llega un amigo o conocido, alguien que hace unos meses que no ve y que no está enterado de toda la situación. Ese amigo le pregunta si está bien, qué ha sucedido. Y es ante esta persona que se abre, que deja salir toda la angustia contenida, todo un mar de sentimientos que no podía reconocer y que lo hundía cada vez más. Entonces entiende que necesita ayuda profesional, entiende lo que psicólogos llaman depresión.
Las rutinas de ser hombre

Los estudios indican que el 45% de las consultas por depresión que reciben los profesionales son de hombres que deben lidiar con su mundo post matrimonial. Estos profesionales aseguran que las mujeres suelen construir una red de relaciones más sólidas que los hombres.

Ellas viven en un mundo mucho más social: asisten a las reuniones de la escuela de sus hijos, organizan cenas en la casa, visitan a los vecinos, llegan a conocer a más gente. Mientras tanto, muchos hombres se dedican a trabajar y asegurarse que no le falte nada a la familia.
Las mujeres también trabajan con el mismo propósito pero la diferencia es que ellas no apartan su vida social a causa de esto. Para los hombres, el trabajo y la familia es el refugio contra todo lo demás, incluso sus propios sentimientos.

Por estas razones, los hombres al separarse encuentran un vacío que les resulta difícil de sobrellevar. Un vacío que les hace preguntarse por qué hacen lo que hacen. ¿Por qué siguen trabajando? ¿Por qué siguen levantándose todas las mañanas para ir a la oficina? ¿Para qué levantarse alguna vez?
No tengo tiempo para esto, ¿puede darme una pastilla?

Un hombre de unos cuarenta o cincuenta años se acerca a un consultorio para tener una entrevista con un psicoanalista. Esta persona querrá que el psicoanalista resuelva sus problemas para que pueda seguir trabajando en la oficina. Pensará que con dos o tres sesiones y unas pastillas todo estará solucionado.

Pero de pronto si el doctor les pregunta “¿Y qué sucedió cuando usted tenía 14, 15 años? ¿Cuándo pudo darse cuenta y ser consciente de lo que usted quería, de usted mismo y de la forma de relacionarse con sus padres y su familia?”, podrá verse que esa persona aparentemente tan ansiosa por resolver sus problemas se convertirá en alguien que no quiere invertir tanto tiempo en su tratamiento. “Tengo una reunión de trabajo a la que tengo que asistir, ¿no puede recetarme unas pastillas?”
La soledad de ser hombre

Mientras las mujeres, gracias a sus luchas diarias, han logrado ganar más libertades, independencia y seguridad personas, el hombre se encuentra perdido en el nuevo rol a cumplir en las relaciones de pareja y en la sociedad.

Los hombres que han llegado a la mitad de sus cuarenta años, se encuentran muchas veces sin otras relaciones personales que su familia. Sus lazos sociales se han diluido en los años de matrimonio y al momento de la separación se encuentra solo. Completamente solo. Puede intentar reconstruir algunas relaciones, llamar a viejos amigos, pero le será imposible construir una red social lo suficientemente fuerte como para contenerlo emocionalmente.
La fabulosa vida de soltero

Se deben sumar todos los asuntos prácticos que implican una separación. Por lo general el hombre es el principal sostén económico de la familia pero no es quien se queda con la tenencia de los niños. De modo que debe pasar por muchas dificultades legales y lograr acuerdos para poder verlos los fines de semana.

Esto, si pasa periódicamente y sin falta la cuota de alimentos y logra tener un trabajo con ingresos suficientes para sobrevivir. Existen casos en los que al padre ya no se le permitió ver a sus hijos porque sus ingresos eran menores que cierto nivel, a pesar de estar pasando la cuota de alimentos que su salario le permitía.

Estos hombres ni siquiera pueden regresar a sus vidas de solteros. Deben seguir preocupándose por mantener a la familia pero sin que se les permita disfrutarla cuando lo desee.
Hombres ciegos

La mayoría de las veces, los hombres ni siquiera se dan cuenta de que la relación está por terminarse. Simplemente aparecen en sus casas y su mujer dice que quiere separarse y que se lleva a los chicos.

Las estadísticas indican que el 64% de las veces, son las mujeres quienes deciden por ellas mismas iniciar el proceso de separación. La estadística va en aumento a medida que la mujer gana mayor independencia económica. Esto hace que, al momento de la separación, ellas estén mejor preparadas porque es algo que vienen pensando y planeando hace tiempo. Para los hombres es un precipicio que aparece a sus pies.

A los hombre les resulta difícil ver los indicios que le adelantan una separación. Por un lado porque no están acostumbrados a comunicarse por indicios, sino que tienen una forma más frontal de relacionarse con las personas. Por otro lado, la negación puede volver ciego al hombre más perceptivo.
Tratamiento post separación

Para superar esta situación, algunos eligen de forma inconsciente anestesiarse emocionalmente. Dejar de sentir cosas y seguir con su rutina diaria. Otros se anestesian con alcohol o drogas y hay quienes llegan a la violencia de una furia descontrolada o actos autodestructivos.

Es necesario que los hombres puedan darse cuenta y ser conscientes de sus emociones. Es necesario que busquen ayuda para lograrlo. Deben abrirse a la comunicación. A una comunicación real donde puedan expresar sus sentimientos. Una comunicación donde no sientan que serán juzgados.

Hablar con amigos es algo que ayuda pero se debe considerar la ayuda profesional. Existen cosas que no le contamos a los amigos pero que podemos contarle a un completo extraño que no volveremos a ver en nuestra vida cotidiana.

Un psicólogo puede ser esa persona, o puede ser alguien que conozca su historia y lo guíe a través de sus sentimientos sin juzgar lo que siente o lo que hace. Un profesional puede iluminar el camino que sus emociones deben recorrer para salir de usted mismo.

Signos de depresión postparto

(enplenitud.com)
La alegría de traer un niño al mundo, un niño a quien amar y malcriar, es lo que sienten todas las madres durante el embarazo. Sin embargo, aunque ése sea el plan, algo ocurre en el momento de la concepción, ya que entre el 50% y 80% de las nuevas madres sufren de un tipo de depresión conocido como depresión postparto.

Si bien no es algo trágico, esta depresión puede llevar a una madre abatida y cansada a presentar cambios emocionales y pérdida del apetito.

Los efectos de dar a luz, los cambios hormonales y los cambios en el estilo de vida que produce el recién nacido (noches sin dormir, permanecer mucho tiempo en casa, las responsabilidades de cuidar al bebé) pueden conducir a una madre hacia el túnel de la depresión posparto.

Generalmente, ésta es de corta duración y desaparece sin la necesidad de tratamiento, aunque en algunos casos puede prolongarse y ser más severa.

Los millones de mujeres afectadas por esta problemática, que combaten el dolor y la ansiedad de la depresión posparto, desarrollan una batalla privada de voluntades, entre su conocimiento de lo que la maternidad debe ser y sus sentimientos contrariados, de desesperanza e incluso suicidas.

Pero, ¿qué es lo que ocasiona la depresión posparto y cuáles son sus principales síntomas?

No se ha encontrado una causa precisa que haga que una mujer feliz y saludable pierda el sentido de integridad, el deseo de vivir y disfrutar de lo que debería ser la experiencia más maravillosa de todas.

Mientras que muchas mujeres sufren de efectos colaterales a raíz de la pérdida temporal de estrógenos, en aquellas mujeres diagnosticadas con depresión posparto estos niveles suelen descender aún más.

Otros factores, como el estrés financiero, los problemas de relaciones y comunicación, o historias de depresión familiar, podrían contribuir al desarrollo de esta patología.

La identificación de la problemática es fundamental, ya que existen tratamientos para abordarla. A menudo, será responsabilidad de la pareja, de los familiares o de los amigos encontrar los signos de esta depresión. La depresión posparto puede ocurrir en cualquier momento después del nacimiento, incluso más de un año después.

Síntomas de las depresión post-parto

Estos son los síntomas a los que se debe prestar atención en una madre reciente:

* Sentimiento de cansancio e irritabilidad.
* Sentimiento de tristeza, desesperanza y desamparo.
* Llantos abundantes.
* Falta de energía y motivación.
* Falta de apetito o exceso de apetito.
* Falta de sueño o exceso de sueño.
* Problemas de concentración, de memoria y para tomar decisiones.
* Sentimientos de inutilidad y culpa.
* Pérdida de interés en actividades que antes eran placenteras.
* Aislamiento de los amigos y la familia.
* Dolores de cabeza, dolores en el pecho, palpitaciones (los latidos del corazón se aceleran y parece que golpearan la caja torácica), o hiperventilación (respiración rápida y poco profunda).

Después del embarazo, los signos de depresión pueden incluir miedo a lastimar al bebé, miedo a lastimarse ella misma, o desinterés por el bebé.

Es muy importante para las madres tener un grupo de sustento fuerte, ya que las demandas de cuidado del niño, especialmente cuando ya hay otros chicos presentes, pueden conducir al estrés o al agotamiento mental.

Todas las madres necesitan amor y alguien con quien poder hablar. Para aquellas que sufren de depresión postparto es aún más importante.

Matrimonio ¿causa de obesidad?

(enplenitud.com)
Para cada mal, una investigación científica. Todo parece tener una explicación que se basa en una manera indirecta de hallar soluciones o de al menos entender sus causas.

Recientemente, se ha dado a conocer un informe que asegura que las personas solteras tienen menos riesgo de padecer obesidad. En Estados Unidos se ha organizado una conferencia en donde dos mil investigadores, médicos y nutricionistas han intervenido en el tema.

El estudio ha contado con la participación de ocho mil jóvenes norteamericanos que durante cinco años han sido explorados minuciosamente.

Según este trabajo se demostró que los hombres, a medida que pasa el tiempo pueden aumentar unos once kilos y las mujeres, siete, pero si se está casado el peso se acrecienta.

Los hombres logran atesorar casi catorce kilos y las mujeres, once. Quienes conviven sin casarse reúnen once y ocho kilos respectivamente.
“Existen muchos factores para que el aumento de peso se evidencie y que puede estar emparentado con el matrimonio, las responsabilidades y sobre todo la crianza de niños.

El caso habitual es el de la mujer soltera acostumbrada a atenderse sólo a ella, que dispone de su tiempo para ir al gimnasio, practicar un deporte, comer adecuadamente y que luego se convierte en esposa y madre donde adquiere otras responsabilidades que anulan en la mayoría de los casos a la mujer anterior.

Esta sobrecarga y suma de roles hace que una mujer se desatienda, deje de practicar deporte, se alimente mal y viva una vida de más estrés y obligaciones que contribuyen al sobrepeso”, explica la Licenciada en Nutrición Karina Prado.

Obesidad en adultos casados

La idea que se desprende del estudio es el efecto contagio que existe ya que es habitual que si un miembro de la pareja engorda también lo hará el otro debido a que comparte hábitos.

Artículos divulgados que se asocian con este último aseguran que la obesidad es socialmente contagiosa no solamente dentro de la pareja sino que el frecuentar a amigos obesos eleva al sesenta por ciento el riesgo de presentar sobrepeso.

“Estas noticias pueden resultar absurdas, curiosas y hasta divertidas para muchos, pero arrojan datos que son importantes para tener en cuenta en el trato de una enfermedad.

En más de una oportunidad hemos visto a una persona antes y después del casamiento y la hemos encontrado más gorda y no tiene que ver con que ha cambiado de condición social sino con que ha alterado su ritmo de vida y que no tendría por qué haberlo hecho”, señala la licenciada.

Más allá de lo difícil que es mantener un equilibrio cuando se cambia de estado civil, al menos hay que intentar que los cambios no transformen los buenos hábitos que se practicaban cuando se estaba soltero.

Se trata de trasladar lo de uno a la pareja, sin anularse o convertirse en la sombra de un recuerdo.

Para tener en cuenta en pareja:

- Si advierte que su esposo/a comienza a ganar peso comiencen ambos una dieta saludable.

- Ideárselas para disponer de tiempo y practicar actividades que se realizaban cuando eran solteros.

- Crear un buen hábito alimenticio desde el comienzo es una buena manera de burlar la enfermedad y fomentar el hábito en los hijos.

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