1001 Maneras de Combatir el Estrés
En un café Ana pregutaba a Raquel, su mejor amiga:
- ¿Es verdad que tu novio te dejó?
- Es cierto. Me confesó que se enamoró de otra.
- ¿Cómo te sientes? -dijo Ana.
- Ya te podrás imaginar. El era todo para mi. Sin él no puedo vivir . Simplemente, no puedo imaginar mi vida sin él. ¡Siento que mi mundo se derrumba! Estoy tomando tranquilizantes, pero ¡ni con eso! -Raquel contestó desconsolada.
Ana pensó un instante y señaló:
- Amiga, estas cosas son inevitables. ¡Hace una semana mi novio también me dejó!
- ¿Cómo es eso posible? ¡Ustedes parecían tan felices ! ¡Llevaban mucho tiempo juntos! -comentó, sorprendida, Raquel.
Ana suspiró profundamente:
- Es largo de explicar, -dijo- pero su familia nunca aceptó nuestra relación y mi novio nunca tuvo el valor de afrontarlo. ¡Quizás fue lo mejor! Pienso que hubieramos sido infelices en el futuro de seguir así. La vida continua y no necesito un hombre para realizarme como mujer.
- ¿Pero no te sientes mal? ¿Tendrías que sentirte muy mal o incluso peor que yo? ¿Cuál es el secreto de tu fortaleza? - Inquirió Raquel mostrando interés, mientras que, Ana permaneció en silencio...
Ana y Raquel atravesaron por la misma experiencia: Una dolorosa separación. Pero ¿Cuál es la diferencia entre Ana y Raquel? ¿Porqué Raquel siente que su mundo se viene abajo, y Ana, sin embargo, toma el mismo hecho con serenidad? ¿Cuál es el secreto de la fortaleza de Ana?
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